La educación anterior al día siguiente
education @ 19:16
Hace unos días estuve presente en la grabación de un programa de radio, un programa debate cuyo tema esa vez, refería a la polémica interminable sobre el uso o no uso de la bendita pastilla del día siguiente. Acompañaba a una amiga mía, especialista ella en ventas y representante precisamente de uno de estos laboratorios dedicados a la comercialización de las pastillas denominadas muy diplomáticamente como “anticonceptivos de emergencia”.
En la cabina, frente a mí, que estaba sólo como espectador y pronto como incansable oyente de tan interesante discusión, hacían sentados alrededor de una mesa un joven locutor, delgado y con aspecto impensable de ser el origen de tan robusta voz, a su lado un cura bonachón, vestido de traje y de una barba blanquísima como las almas que seguramente desea salvar, llevaba en la mano una hoja con apuntes que seguro desnudaría en el transcurso del programa. Sus contrincantes, una hermosa chica representante de una entidad medica nacional, una amargada colaboradora de una ONG en contra del aborto y mi amiga, fiorella.
El debate dio la partida con la pregunta necesaria: ¿es o no un procedimiento abortivo? Tanto el cura como la representante de la ONG fundamentaron su desacuerdo en el uso de este medicamento por dos razones: se atenta contra la vida y se atenta contra las costumbres al fomentar las relaciones sexuales prematrimoniales. La oposición se limitó únicamente a demostrar científicamente y mediante un lenguaje técnico y comprensible solo cada tres palabras, que no era un método abortivo.
La postura religiosa remitía al hecho que en caso no sea abortivo el medicamento, acentúa la referencia a mantener relaciones sexuales como si fuera esto un deporte o una rutina, saber que en todo caso, ante una metida de pata esta pastilla puede salvarte, aligera en los jóvenes las medidas de seguridad, el desenfado por disfrutar y vivir ceñido a los placeres carnales. Se pierde el respeto por el cuerpo, por el pudor y el comportamiento casto, algo que en la actualidad parece haberse perdido de todas maneras, y que la solución encontrada con esta pastilla no hace mas que tildar el pensamiento liberal de la época.
Fiorella, mi amiga, defendía la comercialización de la pastilla bajo la premisa de evitar concebir seres humanos no deseados o con expectativas de vida poco buenas. Era pragmática en sus opiniones al igual que la representante médica. En sus ideas – adoctrinada por la empresa representada obviamente-, si existe la posibilidad de evitar un “error” es lógico querer evitarlo, ya sea que ese error fuera causado por una violación, un caso medico o simplemente la negativa de salir embarazada.
El debate duró una hora, insuficiente para terminar con el tema pero justo para una reflexión. El escueto locutor terminó diciendo algo interesante: la vida vertiginosa por la que todos pasamos en tiempos donde la globalización y las opciones libres de vida nos bombardean a diario, solo la educación y la buena formación que viene principalmente de casa nos harán sujetos de decisión plena cuando llegue el momento. Las alternativas abundan y dependerá mucho de los valores y de la educación recibida. Yo anduve discutiendo con mi amiga sobre el tema todo el camino a casa. Seguíamos escuchando la radio.

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