Recuerdos de primaria
education @ 19:31
Mucha gente tiende a dar por sentada la educación infantil. Yo recuerdo con mucho cariño aquellos años escolares en un colegio parroquial de la ciudad donde nací. Allí conocí a mis primeros amiguitos y senté las bases de lo que sería mi paso por las aulas escolares.
Mi colegio ocupaba toda una manzana y, al ser parroquial, tenía una iglesia y una capilla. La mitad de esa manzana estaba dedicada a la educación infantil en el área de primaria, lugar lleno de bullicio con todos los niños jugando inclusive cuando la campana del fin de recreo ya había sonado y era hora de volver a las aulas.
Teníamos un campo de fútbol, varios campos de baloncesto y balonvolea que a su vez servían para el fútbol sobre pavimento. Cada grado tenía su propio lugar dónde desenvolverse y jugar libremente. Los edificios de las aulas estaban bien distribuidos y eran de fácil acceso. En ellos también se encontraban dos bibliotecas (una para educación infantil primaria y otras para secundaria), un teatrín donde se desarrollaban diversas actividades: desde extractos de obras teatrales hasta bailes costumbristas. Contábamos también con una enfermería para las emergencias de salud y un laboratorio de cómputo que usaban los diversos grados para sus clases de esa materia.
Casualmente en el cuarto grado de mi educación infantil participe en uno de esos espectáculos de bailes costumbristas. Lo divertido del asunto es que no conocía ninguno de esos bailes, me había inscrito principalmente por seguir a un amigo que sí los había practicado desde muy pequeño. Felizmente estos bailes eran relativamente sencillos y las profesoras que nos guiaban tenían muy clara la metodología a seguir para enseñárnoslos. Para la tarde ya éramos todos unos expertos consumados y estábamos listos para presentarnos en la actuación de esa misma semana. Era una actuación frente a toda la escuela por el día del maestro y ni que decir que teníamos algo de miedo a presentarnos frente a tantas personas. Teníamos puestos nuestros trajes y salimos al escenario. Los típicos nervios se hicieron presentes, pero una vez que se encendieron las luces y empezó a sonar la música todo se volvió claro y empezamos con los bailes. A medida que seguíamos con el espectáculo, la gente nos empezó a apoyar con sus palmas y para cuando terminamos ya los teníamos en nuestro bolsillo. Hicimos 3 bailes casi sin interrupciones y, al terminar, recibimos una ovación de pie. Fue un gran momento que viví en mi educación infantil.
Realmente la educación infantil en mi colegio era de lo mejor, bien fuera con la enseñanza de bailes costumbristas o con los entrenamientos deportivos en los que nos inculcaban los fundamentos de las diferentes disciplinas deportivas, cumplía con la finalidad de formarnos de la mejor manera para recibir la educación secundaria y de ahí poder emprender nuestro camino a la universidad y a la vida adulta. Agradezco la dedicación de mis profesores y como nos formaron como personas integrales y con valores. Gracias a todos ustedes.

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