La educación para adultos
education @ 00:09
María era una mujer que luego de 20 años de matrimonio decidió divorciarse. Cuando ella se casó aún era muy joven, recién había terminado el colegio y se enamoró de un doctor amigo de un amigo. Ella tuvo que concentrarse en el matrimonio y cuidar a la pequeña hija que su esposo tenía fruto de su primer compromiso. A pesar que tenía muchas ganas de seguir estudiando su papel de madre no la dejaba hacerlo, además su esposo era muy controlador y sólo quería que ella se dedicase a las labores domésticas. Esa fue una de las razones por las que poco a poco su relación se fue deteriorando. Otra y la principal fue el hecho de que él quería seguir aumentando la familia, pero ella no podía. Los años pasaron y la distancia entre ellos se fue haciendo más grande, ella sólo se mantenía a su lado por la pequeña que había llegado a querer como a su propia hija. Luego de 20 años decide ponerle fin a la relación, tenía que hacer algo por ella, ya no podía seguir sintiéndose culpable de no poder tener hijos, porque a pesar que nos los tuvo supo ser una madre para la pequeña.
Luego del divorcio, proceso muy duro para ella, decide estudiar. Comienza a buscar universidades o institutos donde estudiar educación. Siempre le gustaron los niños y creía tener vocación para ser maestra. Sabía que a sus 45 años todavía era posible tener la oportunidad de realizar uno de sus sueños. Nada la iba a detener, ya no quería seguir esperando 20 años más y no contar con las fuerzas suficientes, esta era su oportunidad. Se matriculó en la universidad luego de rendir un examen, el cual lo pasó con un excelente puntaje.
En clase tenía como compañeros a jóvenes, parecían sus hijos, pero esto no la desanimó. Tomaba las clases aprovechando las enseñanzazas de lo profesores. Se llevaba bien con sus compañeros, a pesar de contar con gustos diferentes por la significativa diferencia generacional.
Siempre animada asistía a clases, trataba de leerse todos los libros del syllabus, los trabajos los entregaban a tiempo, participaba en clase y ayudaba a sus compañeros. Las muchachas la querían mucho, ella trataba muchas veces de aconsejarlas, había vivido más, tenía mucha más experiencia que ellas.
Así fueron pasando los años, ella seguí con la misma dedicación de siempre, ya sólo le faltaba un año para terminar. Sus notas iban bien, además que se encontraba trabajando en un colegio como profesora de literatura. A veces se levantaba en las mañanas se miraba al espejo y no podía creerlo. Como no se dio cuenta antes, se decía, pero luego se alegraba de haber tomado la decisión correcta. “Más vale tarde que nunca”, siempre se lo repetía. Al culminar ese año que le faltaba, comenzó a trabajar en un colegio más grande que el anterior y con su título en mano se convirtió en la jefa de la plana docente.
El desarrollo personal tiene que ir de la mano con el profesional, todas las personas tienen derecho a estudiar y hacerse de una carrera. La edad nunca es impedimento para dejar de hacerlo.

Meneame
del.icio.us
No hay Comentarios »
Dejar un Comentario